Iconos de vida paulina

ESCOLÁSTICA RIVATA


Úrsula Rivata nació en Guarene (Italia) el 12 de julio de 1897. A los seis años quedó huérfana de madre. Su adolescencia y juventud transcurrieron en un clima familiar, entre el trabajo y la parroquia. Todo le sirvió de preparación para la vida de total consagración a Dios a que aspiraba.
 
Su encuentro con el sacerdote Santiago Alberione, que había fundado ya la Sociedad de San Pablo y las Hijas de San Pablo, fue decisivo para su vocación y misión. El mismo P. Alberione recibió en Alba a la joven Úrsula, el 29 de julio de 1922. El 10 de febrero de 1924, el Fundador daba comienzo al instituto de las Pías Discípulas del Divino Maestro, para que la nueva familia religiosa “totalmente de Jesús Maestro”, llegara a ser fuente de gracia para las familias religiosas más directamente dedicadas a la vida apostólica. Úrsula fue una de las primeras jóvenes elegidas para la nueva fundación; a ella, convertida en sor Escolástica, se le encomendó la guía de las hermanas.
 
La madre Mª Escolástica se distinguió por su humildad y su fe. Precedió siempre y en todo a sus hermanas con el ejemplo de fidelidad al evangelio, a la Iglesia y al Fundador. Falleció en Sanfré el 24 de marzo de 1987.
 
& De sus escritos:
 
«Señor, SÓLO TÚ Y BASTA»
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«Con esta prueba, el Señor ha escuchado maravillosamente la oración que tantas veces le he dirigido: Jesús, mantenme en el silencio, en el escondimiento, en la humildad, en la sencillez, en la pequeñez»  
   

Oración por intercesión de la sierva de Dios, Escolástica Rivata  
 
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, 
te adoramos y te damos gracias porque, en tu infinita sabiduría, 
has suscitado en nuestro tiempo 
a la madre María Escolástica Rivata.
 
Fiel discípula de Jesús Maestro, camino, verdad y vida, 
fue la primera en realizar la vocación y misión 
al servicio de la eucaristía, del sacerdocio y la liturgia.
 
Dóciles a tu divina voluntad, te pedimos 
que la glorifiques en la tierra para que tengamos en el cielo 
una protectora que nos estimule a ser “en Cristo, 
miembros vivos y dinámicos en la Iglesia”
 
Gloria al Padre.