Iconos de vida paulina

 TECLA MERLO

Nació en Castagnito de Alba (Cúneo), el 20 de febrero de 1894. Sus primeros veinte años transcurrieron en el ambiente familiar, escolar y parroquial, dedicándose al apostolado catequístico y a la formación de las jóvenes.
A los veintiún años se encontró con Santiago Alberione, quien la invitó a colaborar con él en la organización del Instituto de las Hijas de San Pablo.
Abierta a los “signos de los tiempos”, fiel a las orientaciones del fundador, y movida siempre por el único fin de promover la gloria de Dios y el bien de los hombres, impulsó las iniciativas apostólicas, multiplicando y apoyando los Centros de difusión del Evangelio, con los medios de comunicación social.
Murió el 5 de febrero de 1964, dejando a sus Hijas un rico patrimonio espiritual y la huella de un camino seguro en la Iglesia de Dios.
& De sus escritos:
«También aquí en la tierra tenemos el paraíso. 
Hay que saber encontrarlo, y sobre todo vivir en él: es Jesucristo»
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«Que cuando viene a nosotros, Jesús nos encuentre con el corazón lleno de caridad y de amor, 
capaces de amar a los demás como él nos ha amado a nosotros»
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«Toda nuestra vida debe gastarse por Dios». 
«Todo es nada, excepto la santidad». «Todo pasa, excepto el paraíso».

Oración por intercesión de la venerable Tecla Merlo
Santísima Trinidad, 
te doy gracias por los singulares dones de luz, de gracia y virtud 
que has concedido a la venerable sor Tecla Merlo, 
y por haberla elegido y constituido 
como madre sabia y guía segura 
de las Hijas de San Pablo.
 
Por su intercesión, concédeme vivir sus grandes amores: 
Jesús Maestro Eucarístico, el Evangelio, la Iglesia y los hombres, 
a quienes ella buscó y sirvió hasta el sacrificio total, 
mediante la evangelización con los instrumentos 
de comunicación social.
 
Si entra en los designios de tu sabiduría, realiza en la tierra, 
con esta fidelísima Hija de san Pablo, tu divina promesa: 
“A quien me sirve, le dará gloria mi Padre”.
 
Glorifica a esta sierva fiel para gozo de la Iglesia 
y para bien de muchas almas y, por su intercesión, 
concédeme lo que ahora te pido…
 
Gloria al Padre.