Iconos de vida paulina

MAYORINO VIGOLUNGO: progresar un poco cada día.

Nació en Benevello (Cúneo) el 6 de mayo de 1904, en el seno de una familia humilde pero de viva fe. Inteligente y de temperamento vivaz, quería ser el primero en todo: en el estudio, en el juego, en el trabajo y en la bondad. Cuando se encontró con Santiago Alberione se sintió contagiado por el ideal del apostolado de la buena prensa. Ingresó en la Sociedad de San Pablo el 15 de octubre de 1916.
Huyendo de la mediocridad, se propuso este programa de vida: “Progresar un poquito cada día”, y fue fiel a este propósito hasta su muerte. A los catorce años, afectado de una grave enfermedad, respondía al fundador, que le preguntaba si quería curarse o ir al cielo: “Quiero hacer la voluntad de Dios”.  

& Del fundador sobre M. Vigolungo:
«El Señor ha conducido a la Familia Paulina a muchas almas hermosas, generosas, fidelísimas. Entre ellas recordamos la primera flor que fue trasplantada al cielo muy deprisa: Vigolungo Maggiorino. El día 12 de diciembre de 1961 ha sido introducida la causa de beatificación en la Curia Episcopal de Alba. El puede ser considerado, por cuanto se puede conocer humanamente, el sabio Domingo de la Familia Paulina. Sobre todo: una luz interior en el conocer y amar al Señor, un darse generosamente en todos sus deberes, una gran delicadeza de conciencia, una visión clara del apostolado de la buena prensa» (UPS III, 277)
  
Oración por intercesión del venerable Mayorino Vigolungo
Padre celestial, te doy gracias por haber elegido 

a Mayorino Vigolungo 

para anunciar el evangelio a todo el mundo, 

con los medios de comunicación social,
y por haber concedido a tu siervo fiel,
junto a un ardiente deseo de santidad,
un celo tan grande por la salvación de los hombres
que lo llevó a ofrecer su joven vida
por el apostolado de las ediciones.

Te pido, Señor, que glorifiques en la tierra
a este apóstol tuyo, para gozo y ejemplo de muchos jóvenes que,
ayudados por tu gracia y atraídos por su ejemplo,
se entreguen con amor y valentía a la misión que tú les encomiendas
para tu gloria y para el bien de todos los hombres.

Concédeme también, por intercesión de Mayorino,
las gracias que ahora te pido...
 
Gloria al Padre.